domingo, 10 de mayo de 2015

Fragmentada



Cuando el raciocinio llega varios colores desaparecen,
pareciera que no existen, ni siquiera puedo distinguirlos, los confundo y llamo por otros:
"me parece que es un rosa viejo suave" digo haciéndome la importante,
pero la verdad es que mi ojo lleno de marañas empolvadas ya no los reconoce,
de ellos quedó una grieta retorcida de recuerdo, como el olor al entrar a una casa desconocida que me hace recordar algo que siempre he ignorado.

Pero no todo es malo, no: la vida es menos confusa, más ordenada, los llantos son rarísimos,
los diálogos internos se disminuyen y dan paso a tertulias reales.
Despertador de voz chillona, zapatos incómodos, blusa sin escote, dinero...
pero vivía perdida, era una ciudad tras otra, un sueño tras otro ¿Dónde está el equilibrio?

El sol compuesto de centenares de hormigas que se divierten en morder mi piel morena
y al hacerlo la colorean dos tonos más obscuros....
mi pie diminuto en un calzado casi invisible,
los ojos bizcos y disparejos de las casas maquilladas varias veces,
la humanidad en manadas buscando desaburrirse,
porque ya aprendimos a sobrevivir hace miles de años.

Ya no vierto el corazón por nada, es mío... pero punza.
Mi vida ficticia y mi vida real se tocan las puntas de los dedos,
la primera con uñas de espiral, la segunda limadas y con esmalte,
la frontera es asfixiante, me llaman, me halan cada una a su lado
¿Cómo sobrellevar a ambas? No quiero que ninguna muera.

Mañana caminaré la ciudad de humo, de tierra deprimente, de pavimento ardoroso,
en la noche iré allá, a las aguas eternas dónde poseo branquias,
que no nos falten las drogas legales antes de ir a nuestros lechos.

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