miércoles, 16 de septiembre de 2015

El que colorea huellas

Para R.

Todo se salió de control, las malinterpretaciones fueron el plato principal, pero me quedé con tu estola de colores guardada en mi estante. A veces la desdoblo, la acaricio, la huelo, meto mi cabeza en su hueco para observar nuestros tiempos. Tus pisadas son lo que más recuerdo, porque en cada hendidura en la tierra dejaste ecos. Le perteneces a los caminos que pisas, a la gente que te rodea y aplaude, a los tuyos... No soy parte de los tuyos y nunca lo fui, pero me gustó creerlo por un corto tiempo. ¿Rencor? ¿Odio? ¿Despecho? No, sólo sorpresa... ¿Acaso te regalé un espejó y no te gustó el reflejo? ¿Acaso no eras quién querías ser a mi lado? Eres libre, tan libre como yo. Seguirás recorriendo lagos y mesetas y haciendo tu fogata de colores en cada nuevo campamento que construyas.... ¿Me enamoré de tu sonrisa o de tu libertad? No entendiste mis últimas palabras, creías que te agredía... yo sólo defendía (igual que tú) mi libertad... las personas libres estamos solas y nosotros aún no lo comprendíamos, seguimos sin comprenderlo... sigue tu plácido camino cazador de nubes, poeta de sombras, músico del claroscuro.

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