sábado, 9 de enero de 2016

El pasado que creía enterrado

Buscando una factura médica en mi correo electrónico me encontré con algo que no me esperaba. Las cartas de mi ex pareja, el violentador. Fue impactante ver tantas cosas... yo estaba segura de que había borrado todo, pero no, ahí están, Pensaba que habían pasado más años, me parece que fue hace tanto tiempo, pero no, sólo han pasado tres.

Cada que no se hacía lo que su soberana voluntad decía, fuera por mi culpa o no, explotaba. Primero me llenaba de argumentos, pero cuando los argumentos se le agotaban entonces descargaba contra mí: por mi sexualidad abierta, porque yo no sabía cómo se debía amar, comparándome con su ex, diciéndome que por mi culpa no había podido estar con su perrita cuando murió, diciéndome que: dejó todo lo bueno que tenía, a las personas que lo amaban por mi desamor, también me decía que yo no podía hablar de los derechos de las mujeres si yo no luchaba por los míos (a raíz de que yo llevaba una relación cordial con el padre de mi hijo para evitar problemas y él quería que lo demandara), cuando él hablaba de derechos humanos siendo que me violentaba psicológica, sexual y físicamente. ¡Menudo violentador de mierda!

¡Y todavía el muy cínico me escribió hace unos meses diciéndome que quería verme! porque, textualmente: "Tengo tanto qué decirte"... ¿De verdad? ¿No tienes vergüenza? ¡Vaya cínismo el tuyo!.

Ahora, de las cartas que alcancé a leer, fueron 12. Me dio gusto ver algo. Yo no me dejaba, él terminaba ganándome porque cuando ya no tenía argumentos me denigraba hasta hacerme sentir culpable. Pero yo no me dejaba. Y eso fue un gran alivio para mí... de ese tiempo yo tenía la certeza de que era totalmente sumisa. Ya que recuerdo que en la calle iba tomada de su mano para evitar arranques, porque él me llegó a reclamar inclusive que dormida le quité su mano que me tocaba (DORMIDA) también recordaba que no le comentaba nada ya que nuestras discuciones eran demasiadas como para aumentarlas por vanalidades y que inclusive llegué a comer cosas que aborrecía para que no estuviera chingando con un sermón de dos horas sobre lo superior que era ese alimento y por qué debería gustarme.... Sin embargo, a pesar de que hice y permité todo eso, yo no me dejaba, al menos por escrito, me defendía hasta qué él comenzaba el ataque verbal hacia otras cosas para que me desmoronara.

Es difícil encontrarme con la evidencia de ese pasado oscuro, en el fondo me gustaría no haber vivido algo tan retorcido, sé que las lecciones que aprendí no tienen precio, pero habría preferido no sufrirlo. Lo escribo como catarsis y como siempre esperando que a alguien le ayude.

Recuerda: Si estás en una relación dónde peleas, lloras, sientes que hagas lo que hagas no satisfaces a tu pareja, en el fondo le tienes miedo, tratas todo el tiempo de cuidar tus palabras para evitar una pelea, si te alejaste de tu familia y amigos, si la persona es celosa, si te culpa y te hecha en cara cosas de tu pasado. ESTÁS EN UNA RELACIÓN DE VIOLENCIA. Hagas lo que hagas no vas a tener contenta a esa persona, siempre encontrará algo con qué molestarte, algo de qué culparte. RECUERDA: No estás sol@, busca ayuda, comienza a leer al respecto: características de una persona violenta, violentómetro, tipos de violencia, la personalidad controladora. No es fácil salir, probablemente no lo consigas a la primera, sigue informándote, háblalo con alguien de confianza y cuando lo decidas hazlo acompañad@, que familiares o amistades estén contigo. 

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