lunes, 1 de febrero de 2016

Los rezagos del miedo

Anoche soñé que mi ex el violentador, me perseguía para matarme. Desperté asustada y me sorprendió haber soñado algo así, algo que superé con mucha terapia hace años.Pero bueno, mis sueños no los puedo controlar, ahí quedó el recuerdo de ese miedo. Debe ser porque hace algunas semanas encontré en mi e-mail las cartas que nos enviábamos.

Recuerdo que apenas habían pasado unos tres meses de haber terminado esa relación y yo volvía a mi departamento después de las clases en la Uni. Ese verano renté un departamento que estaba al fondo de un jardín con un enorme árbol; de día era hermoso, pero de noche era sumamente oscuro y tenebroso por las sombras que se formaban. Saqué mis llaves para entrar y entonces tuve un ataque de pánico, el último que he tenido en mi vida. De repente tuve la certeza de que él, estaba dentro de mi departamento, esperando a que yo entrara y ahora él estaba más enojado porque yo lo había dejado, ahora quería matarme; en ese momento pensé muchas cosas ilógicas, pero con ese miedo desmedido me parecían posibles: que él sabía que estaba sola estudiando ese verano, sabía que mis padres estaban a miles de kilómetros, sabía que nadie me ayudaría ahí. Las manos me temblaban al pensar en eso, respiré profundo y empecé a racionalizar la situación: Ni siquiera mis pocos amigos de la Uni sabían en dónde me hospedaba, en mi Facultad casi nadie me conocía, así que no había forma de que él hubiera llegado justo a ese lugar, indagado en la Universidad y descubierto dónde vivía... una vez que entendí que eso era imposible, tardé aún algunos minutos en calmarme y por fin pude entrar a mi departamento. Sentí que había vencido un gran gigante, no he vuelto ha tener un ataque de pánico desde entonces, ya casi son tres años.

Pero rara vez, como anoche, alguna pesadilla me regresa a esos momentos. El día que decidí dejarlo fue porque me imaginé muerta. La violencia iba en aumento, yo no sabía cuándo iba a parar y entonces supe que ese no era un final imposible, al contrario, si las cosas seguían así era muy posible. Decidí que fingiría que todo estaba bien ese fin de semana, en cuanto volviera a mi casa (vivíamos en lugares diferentes en ese momento) terminaría de una vez por todas con eso. Fue tan fuerte mi instinto de supervivencia que logré engañarme a mí misma durante esos días, pero en cuanto subí al camión que me retornaría a mi ciudad mi mente se despejó. Lo tenía decidido, era el fin. Pedí, con mucha vergüenza ayuda a mi madre, pedía ayuda al guardia de la la colonia, le mostré fotos. Mantuve el número de policía a la mano y finalmente le mandé un email porque yo no podía con sus argumentos, siempre lograba enredarme en su retórica y hacerme creer que yo estaba mal, siempre lograba convencerme de quedarme, pero ahora no lo haría. Le dije que estaba apoyada por mis padres y por fin todo terminó.

Habían pasado tres meses cuanto tuve ese ataque de pánico al volver de la Uni. Todavía a los seis meses caminaba mirando a todas partes, fue casi al año cuando ya dejé de sentirme perseguida... Claro, con ayuda, específicamente un año y medio de terapia, y bueno aquí estoy. Lo conseguí.

Una vez más: si estás en una relació de la que crees que no puedes salir, es mentira, sí puedes. Habla con alguien de confianza: da vergüenza, porque es decir que hemos estado permitiendo que se nos maltrate por mucho tiempo, pero necesitamos apoyo, moral y físico. Vete cuando la persona violentadora no se encuentre, evita el enfrentamiento. Apóyate de familia y policía porque seguramente tratará de ir por ti y convencerte de volver. No estás sol@ y sí hay salida. No olvides la terapia, es muy importante para sanar, perdonarte y seguir adelante.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario