lunes, 14 de marzo de 2016

Apología del drama

Tenía muchas ganas de escribir sobre este tema desde hace meses.  Como persona con fuertes tendencias a merecer la etiqueta "drama queen", para mí, madurar y crecer significó bajarle a mi drama. En terapia aprendí a encausar mis emociones (que no reprimirlas) o a expresarlas de manera más constructiva y menos agresiva.

Y empecé a luchar, desde hace algunos años, por buscar caminos en la comunicación más beneficiosos para mí y para las personas con las que me relaciono. Y llegó el día en el que, efectivamente, ya no hacía dramas en mi cuenta de FB. El día en el que, si tenía un problema personal del cuál quería hablar, lo hablaba con mis amigos más cercanos, inbox, por teléfono, en la intimidad de un café o de mi casa. ¡Oh sí, había logrado dominar a la "drama queen" que llevaba dentro y qué tantos problemas me causó en el pasado!.Ya no había drama en mi muro, ya no me peleaba públicamente con nadie. Ya decidía mis batallas, ya esperaba a que mi ira se disipara antes de arreglar asuntos. Y entonces, cuándo más victoriosa sobre el drama me sentía, me cayó el chahuistle.

A medida que pasan los años, supongo que es parte de madurar, me he vuelto más perceptiva respecto a muchas situaciónes: detecto actitudes violentas, actitudes manipuladoras, etc. Eso es muy bueno ya que ahora, con ese radar que he desarrollado (y que cualquiera puede desarrollar) no me pongo en la boca del lobo. Es decir, cuando un pretendiente tiene ciertas actitudes que me alertan como posible persona machista, violenta, controladora, etc. me voy por dónde vine. Si hay una situación indeseable  para mí, ahora me es posible darme cuenta antes de estar de lleno en ese momento, etc. Y es muy bueno, me he evitado muchos momentos desagradables, pero también es parte de "que el filtro se vaya cerrando".

Supongo que no ha todas las personas les pasará, pero a mí me sucede que, con el tiempo, hay más personas que no pasan mis filtros de confianza y amistad. Pienso que en la vida tenemos que soportar todo tipo de gente en diferentes ámbitos: trabajo, familia, etc. Pero en la amistad me he vuelto sumamente selectiva. La amistad es mi oasis, no pido gente perfecta, ni gente igual a mí, simplemente: Los demonios ajenos con los que estoy dispuesta a bailar cada vez son menos.

Y aquí estoy, justo en ese momento en que me he vuelto más perceptivas a situaciones y actitudes que no me parecen y justo en ese momento en que mi "filtro" se ha vuelto más cerrado. Y es entonces, cuando he comenzado a notar ciertas cosas que me parecen reprobables, pero lejos de decirlas me empecé a moderar y reprimir hasta cierto punto: "Tranquila, no es para tanto, aplica tu tolerancia", y si esas cosas que no me gustaban continuaban, mi manaual de los buenos modales aparecía varias veces en mi mente: "No es para tanto, no seas drama queen" y me calmaba. Con mi pasado dramoso, esa auto represión es más fuerte, yo no quiero volver a ser la loca de internet que se peleaba con todo el mundo y que hacía un pandemonium donde estuviera.

Pero llegó el momento, en el que después de mucho meditarlo. He aceptado que en muchas ocasiones no he dicho lo que pienso, con justificada razón, por miedo a hacer drama. Que ha habido varios momentos en los que me he callado aunque tenía toda la razón en pedir explicaciones o señalar alguna cuestión por no recibir la etiqueta de "drama queen".

Y aquí vienen las preguntas que me han rondado en mi cabeza los últimos meses:

  • ¿Y si el supuesto "drama" no es drama sino un reclamo plenamente justificado?. A ver, estás llegando dos horas y media tarde sin avisar, no mencionarlo y salir a pasear como si nada hubiera pasado en aras del mundo "anti drama" no me parece correcto. Es decir, efectivamente, hay maneras más positivas de exponer nuestras ideas, pero definitivamente la solución no está en callarlas para evitar esos momentos incómodos. 
  • Si todos asumimos que hacer "drama" es algo malo ¿No se convertirá eso en el paraíso de la gente abusiva y manipuladora? Para una persona manipuladora y abusiva sería sumamente conveniente saber que si hace uno de sus movimientos nadie le va a reclamar porque nadie quiere verse como "drama queen".
  • ¿Y si alguien más miente y tergiversa asuntos que para mí son muy importantes y delicados? ¿No debería defenderme y dar mi punto de  vista? Todos tenemos derecho a la réplica, pero ese derecho se ha visto menguando sutilmente por el miedo a ser "dramoso".
  • ¿Y qué pasa con los problemas graves que urge resolver? ¿Debo pasarlos por alto sólo para no hacer sentir incómodos a los más cercanos o para no hacer "drama"?
Después de mucho meditarlo, una vez más, el sentido común es el que podría llegar a rescatarme. Me parece que habría que pensar bien la situación y elegir mis batallas. Habrá ocasiones en las que no es necesario hacer drama y podré pasar por alto situaciones y actitudes, y habrá momentos en los que sí, así que, arriesgándome a ser la "drama queen" del día valdrá mucho la pena: refutar, contestar, exponer o rebatir algunos asuntos. Creo que hay una frase que me acompañará de ahora en adelante: "Si he de ser la Drama Queen valdrá mucho la pena".


1 comentario:

  1. Creo que es una mera cuestión de lenguaje: estamos equivocados en llamarle drama a las quejas/reclamos y ruido que se le hace a una cuestiones importantes (personal o socialmente) y de forma madura y civilizada (que no necesariamente significa sutilmente)

    Para mí la diferencia radica principalmente en la forma e intención del "drama". Si mi aportación solamente contribuye a un flujo de "esta parte dijo, la otra contestó y luego esta volvió a decir esto otro" donde nadie está dispuesto ni a ceder, resolver o finalizar un tema (amistad, conflicto, trato, argumento...) o viene desde una postura de "esta parte vs esta parte", querer chingar o "ganarle" a alguien entonces sí lo considero drama e inmadurez.

    En cambio cuando uno hace un reclamo que es de peso normalmente no estamos pensando en chingar, sino en que no nos chinguen, en defender nuestros derechos, vida, integridad, bienestar emocioanl, etc.

    Como dices, el huir del "drama" y de las "drama queens" (y kings) puede muy fácilmente convertirse en una cultura donde a todo el que se queje de cualquier cosa se le busca avergonzar y callar. Como casi siempre y en casi todo lo relativo en la vida, creo que el punto es hallar el equilibrio, saber diferenciar cuando estamos haciendo drama drama y cuando nuestras quejas son justas. No callarnos cuando nos pisotean, pero tampoco estar con la pistola cargada buscando al siguiente objetivo.

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