sábado, 23 de abril de 2016

El qué dirán

Pienso que a tod@s nos importa el qué dirán de alguna manera y de cierta forma es sano ya que "nos obliga" a seguir las reglas sociales. Es decir, por más que yo adoro andar desnuda me abstengo ya que me importa lo que piensan mis vecinos, alumnos, compañeros de trabajo, etc. de mí. Quizá el ejemplo es extremo, pero lo que quiero decir es que sí, es normal que nos importe lo que digan de nosotr@s hasta cierto punto.

Sin embargo, he notado que a veces se vuelve una obsesión, y por desgracia muy común. No hace falta hablar mucho de que nuestra cultura mexicana es muy dada a girar en torno al "qué dirán". Hay ensayos y textos muy famosos que hablan de este vicio. No ahondaré en el tema, porque es conocido y no es mi interés abordarlo de manera social sino individual.

Personalmente he visto a personas cercanas no pagar la renta del mes por comprarse ropa nueva para asistir a una boda y cumplir con "el que dirán". He visto a padres obligar a sus hijos homosexuales fingir tener novia por "el qué dirán". Cuando me embaracé justo a mitad de carrera mi padre me ofreció ayuda con la condición de mantenerme "escondida" durante ese tiempo por "el que dirán" y la lista se vuelve infinita.

A mí me parece que "el que dirán" se vuelve una enfermedad cuando te importa qué opinen personas desconocidas. Un ejemplo actual y común es cuando se trata de mantener una imagen en las redes, llenas de personas perfectamente desconocidas y que no tienen nada que ver en nuestras vidas. Acabo de pasar por una situación dónde noté hasta qué punto a algunas personas les importa mantener esa imagen. Entiendo que figuras públicas tengan necesidad de ésto ¿Pero personas comunes? ¿Realmente es necesario echarnos un problema más como éste en nuestras complicadas vidas?.

Y entonces me puse a pensar de qué personas me importa el "que dirán" y la lista es corta y me sentí poderosa. Puedo hacer muchísimas cosas porque son muy pocas las personas de las que me interesa su opinión. La gente cercana a mí sabe mis defectos y conoce mis lados oscuros, así que no tengo por qué aparentar o mantener una imagen con ella@s. Mi lista se reduce a cuestiones laborales y prácticas.

1) Gente del trabajo: Con personas del trabajo jamás revelo mi bisexualidad, ni que me gusta modelar para desnudo artístico, ni que me gusta vestirme Lolita, etc. Esas son cosas personales y no tienen qué saberlas, así que me guardo muy bien de que mi imagen profesional quede ahí.
2) Vecinos: Misma situación aunque me gustaría andar desnuda para todos lados no lo hago, al contrario, cierro las cortinas de mi casa y ya adentro me desnudo. Considero que es importante mantener la imagen de "ciudadano común" con mis vecinos. Nos necesitamos mutuamente y es parte de las normas para vivir en paz, francamente a mí tampoco me gustaría enterarme de muchas cosas respecto a mis vecinos y esa cordialidad superficial me da estabilidad.
3) Mis alumnos: Soy maestra y a mi pesar soy un ejemplo para ellos, por lo que nunca me verán usando ningún tipo de droga (legal o ilegal). Todos mis hoobies polémicos también me los guardo con ellos. Inclusive mi lenguaje, es cierto, soy muy mal hablada, pero con mis alumnos no será.

Creo que estos tres grupos son básicos, si no los tomara en cuenta sería muy libre (no lo dudo) pero sería discriminada en mi vida profesional y social, es necesario para poder vivir en paz en mi sociedad y mi pequeño universo.

Sin embargo no incluí familia: Mi madre por ejemplo detesta muchas cosas de mí y aún no acepta mi bisexualidad a pesar de que fue la primera persona con la que salí del closet. Mi padre es menos entrometido, él prefiere no saber a dónde me fui algún fin de semana ni con quién, pero igualmente no niego nada. Mis amistades cercanas saben todo de mí, lo bueno y lo malo. Han estado ahí cuando he confesado acciones de las que no me siento orgullosa, errores y demás. Mis relaciones sentimentales, ahora bastante sanas: Antes siempre había algo que esconder (sigo pensando que todos tenemos secretos y pasado y no es necesario que nuestra pareja lo sepa todo) pero el otro extremo es no poder hablar sobre cierto tema o esconder alguna manía o vicio para que nuestra pareja vea lo perfect@s que somos, antes lo hacía, pero ahora no, aprendí que no tengo que aparentar perfección con mi pareja porque esa persona tampoco es perfecta, es más bien una aceptación mutua. En resumidas cuentas, no tengo porque aparentar ser dulce, tierna, amable, simpática, etc.

Comprender ésto sobre mí me hizo entender algo que no sabía y que es muy bueno: No tengo por qué preocuparme de pequeños detalles que les da dolor de cabeza a otras personas. Rechazo invitaciones a bodas tranquilamente, les hago notar a las personas que me caen muy mal que así es, bloqueo con toda tranquilidad a gente que por alguna razón ya no son cercanas o importantes en mi vida. He bloqueado familiares, amig@s, etc. Y lo seguiré haciendo, no me interesa si piensan que soy una mamona o lo que sea. Mi FB es mi lugar seguro y ahí sólo hay gente de confianza y si alguien no lo es pues se va y ya. En las subculturas en las que me muevo tampoco tengo un renombre que salvar. Son simplemente hobbies y aunque me relacione con personas de dichas subculturas no son mi vida, son solamente un pasatiempo. No tengo que mover cielo, mar y tierra para evitar "las malas lenguas", no. Simplemente digo lo que pienso, bloqueo, me alejo, etc. Y es muy, muy reconfortante poder hacerlo. Conozco a personas que siguen siendo amig@s de personas que detestan por "el que dirán", que siguen yendo a reuniones familiares aborrecibles, que siguen asistiendo a bodas, cumpleaños y reuniones que odian y todo por "el que dirán". Que no bloquean inclusive a sus peores enemigos "para no verse mamon@s". Yo no quiero estar en esas situaciones.

Una vez más creo que es mi edad, llegar a los treinta me ha hecho darle más importancia a cosas que antes no me interesaban y, a la vez, me han dejado de importar cosas que antes me interesaban demasiado. Cambios, siempre cambios. Reflexionando he llegado a la conclusión de que sí, es necesario usar ciertas "caretas"para vivir y avanzar en la sociedad, pero entre menos sean, mejor, al menos para mí.

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