viernes, 13 de mayo de 2016

Construyendo el amor a la propia medida

Llevo 8 meses en lo que, para mis estándares y mi estilo de vida, considero una relación formal. El primer indicio de formalidad, en mi caso, es la monogamia en la que resultó todo. Pasaron cosas muy graves y dolorosas que me hicieron replantearme la idea que tenía sobre el sexo. Si bien cierto que aún sigo pensando que nadie le pertenece a nadie y hay formas de amar a varias personas a la vez o compartir con varios humanos al mismo tiempo, también es cierto que aprendí, de la peor manera que TODOS los involucrados deben estar enterados y de acuerdo. 

Todo ésto lo aprendí justo cuando comenzaba a salir con la persona con la que ahora estoy. En otras relaciones en las que también había sido monógama ésta situación venía por imposición: es decir, la persona esperaba fidelidad sexual y sentimental y yo lo acataba por bien de la relación. Pero en éste caso fue diferente. Se juntaron varias afortunadas circunstancias que lo hicieron posible.

Como los dos somos padres y hemos pasado por relaciones difíciles y separaciones dolorosas quizá nuestra idea de "amor" ya no es tan idílica, y al compartirla, todo es más sencillo. Para mí ha sido una agradable sorpresa. Y es sorpresa porque no me lo esperaba, sucedió, se dio y creció con el tiempo.

Ambos somos personas ocupadas, por lo que nos vemos poco. Y no es ningún problema, ambos comprendemos ese asunto y no esperamos ni exigimos más. Podría exagerar, pero creo que ésta es la principal razón de que todo funcione tan bien. Es muy difícil hacerle entender a alguien que no tiene hijos que éstos siempre serán la prioridad. Mucha gente no lo entiende y está en su derecho, pueden ir a buscar a una persona que supla sus necesidades de afecto según sus ideas, pero en nuestro caso la situación de tener hijos y otros muchos compromisos es la que nos ha permitido seguir así.

No digo que no haya habido problemas, pero éstos han sido mínimos y los hemos arreglado. Yo principalmente soy la más intensa, pero al final, hablando hemos resuelto todo. No puedo evitar comparar los 8 meses horrorosos y desastrosos que tuve con el violentador con lo que estoy viviendo ahora. Esos meses con el violentador me parecieron años: las peleas todos los días, los reclamos, la falta de empatía, el querer obligarme a dar lo que yo no podía dar, el dolor, la depresión, la culpa que me hacía sentir, la degradación de mi persona, fue simplemente espantoso. Y ahora todo se me ha hecho rápido, sólo hemos tenido un malentendido fuerte, pero lo resolvimos. No es porque tenemos cosas en común, aunque sí las tenemos, es porque ambos entendemos por "respeto" la misma cosa. De hecho él es creyente y yo atea, con otras personas una situación similar ha sido causa de problemas, inclusive con gente que se decía ser "open mind". Pero no en este caso y lo estoy disfrutando.

Si me preguntan sí me veo a futuro con esta persona la respuesta es ¡Claro que sí! pero obviamente con ciertas condiciones que a mucha gente le parecerían raras. Para empezar, la formalidad máxima a la que yo puedo llegar con alguien es estar en monogamia y con el estilo de vida LAT (living apart together). Es decir, en ningún momento planeo casarme ni irme a vivir con nadie.Y para mi suerte él tampoco. Nuestra idea del amor es mucho más independiente: a mí no me gusta compartir un domicilio, no me gusta hacer acuerdos de hogar (tareas domésticas, gastos, etc.) y tengo un carácter sumamente explosivo. Entonces ¿Por qué no dar lo mejor de mí sin las cosas malas? ¿Por qué complicar las cosas viviendo juntos? Hay muchos nuevos motivos de pelea que se crean por el solo hecho de empezar a vivir juntos. Él, por su lado, es una persona con múltiples trabajos: además de las 8 horas en la oficina, tiene proyectos como freelance y como si no fuera suficiente es músico y padre de dos niños, es una persona demasiado ocupada. Sus problemas en relaciones anteriores han sido precisamente por sus múltiples actividades. Entonces una relación así, también le viene a medida.

Como persona con tendencias a la codependencia que soy, para mí es excelente que él esté así de ocupado y no me pueda dar más tiempo. Me impide caer en mis dinámicas destructivas ya que de antemano sé a qué atenerme y tengo que hacerme responsable de mis sentimientos y cosas por mi lado. Nuestras circunstancias de vida, formas de ver el amor y características personales se juntaron para hacer de ésto algo muy tranquilo, sin drama, que va creciendo poco a poco. El poco tiempo que tenemos juntos lo disfrutamos mucho, ya que no es algo tan común ni seguido. 

¿La monogamia continuará? Después de todo lo que he aprendido de forma dolorosa estoy segura de algo: en el momento en el que deje de querer monogamia se lo voy a decir sinceramente. Y habrá dos caminos: llegamos a acuerdos para abrir la relación o definitivamente lo dejamos porque ya no pensamos igual. Por ahora disfruto y soy feliz.

Es increíble la tranquilidad y libertad que se siente con una buena relación. Soy yo misma en todo momento y no hago nada por obligación, todo es por consentimiento. Puedo salir a cualquier lado sin dar explicaciones, tener amistades, subir fotos cachondas mías o de quién sea y la confianza siempre está de por medio, todo se resume en libertad, respeto.

Me daba un poco de pena escribir sobre ésto, me sentía como una secundariana enamorada y tonta, pero por fin me atreví, la relación que estoy viviendo es parte de las cosas buenas que estoy pasando, no tengo por qué esconderla.

2 comentarios:

  1. Ay, no te apenes, no tiene nada de malo y los que te echamos carro, te lo echamos en buena onda.

    A mí me gustó tu entrada, hay que darle visibilidad a nuevas formas de amar y ser amado e ir relegando esa idea del amor como un modelo monolítico, estereotipado y que hay que seguir al pie de la letra.

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  2. Jajajajajja!!! Sé que estás contenta por mí, que apoyas el amor no codependiente y que me echarás carro por siempre.

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