domingo, 16 de octubre de 2016

The Devil Wears Prada, mi versión

Me parece que la línea que divide el "esforzarte en lo que haces" y el "que abusen de ti", es muy delgada. Y muchas veces la he cruzado.

Ya lo he comentado antes, mi carrera es en enseñanza de la lengua española. Mi experiencia en la docencia ha sido con adultos y cubriendo a maestros en Bachillerato. Pero cuando acepté un trabajo tiempo completo en Secundaria me quebré.

Me preocupó mucho el bajísimo nivel que tenían mis alumnos y decidí esforzarme para cambiar eso, lo que resultó en llegar a casa y estar calificando por tres horas, estar recibiendo trabajos hasta las 3 de la mañana, etc. Me dormía a las 4:00 AM y llegaba a las 7:00 AM a la escuela para llevar control de las tareas de los alumnos, todo sin apoyo de mis compañeros ni de la dirección. Dejé el trabajo a los tres meses y obviamente todo ese estrés repercutió en mi salud.

Ahora soy asistente ejecutiva de un empresario. El estrés es sumamente menor al que sufrí dando clases, pero en mi afán por hacer bien mi trabajo, por dar "un poco más" caí una vez más en ese círculo. 

Mi jefe viendo que tenía muy "buena actitud" (que significa "actitud abusable") comenzó a pedirme sin motivos urgentes que me quedara horas extras. No era nada especial, era sólo para estar oyendo sus planes futuros o sus quejas. Y, por supuesto, no se me dio ningún bono extra por estarle haciendo al psicólogo.

Como no puse resistencia su falta de respeto a mi horario de trabajo siguió escalando y empezó a pedirme asuntos justo 10 minutos antes de mi hora de salida, por varias semanas. También me empezó a hablar en mis horas y días libres, inclusive me pidió mi número de casa. Por supuesto la situación resultó en muchísimas horas extras de trabajo que no estaba recuperando, ya que siempre que me iba a ir temprano él me pedía cosas justo a esa hora, así que mis horas extras se iban acumulando y no podía tomármelas, una bola de nieve.

Finalmente una compañera de trabajo que me vio totalmente estresada y abusada, decidió hablar conmigo. Básicamente me dijo que me fuera a mis hora de salida y que apagara el celular una vez que saliera del trabajo, porque si no lo hacía seguiría abusando de mí por siempre. Y así lo hice. Y todo ha comenzado a volver a estar en su sitio.

Por supuesto que si tuviera un sueldo que valiera mi esfuerzo, que fuera equivalente a todas las horas extras, entonces podríamos llegar a un arreglo o estaría dispuesta a que me hablaran a las 11 de la noche en mi día libre. Pero pues con los 5 mil pesos que gano mensuales, no creo que sea suficiente para estar trabajando hasta 12 horas en un día.

Como era de esperarse mi jefe se molestó, pero legalmente no puede hacer nada. Es muy común que las personas que están en niveles de mando y nunca han sido empleados no tengan el mínimo respeto por los horarios de sus trabajadores y que crean que estamos a su disposición las 24 horas. Pero no es así. Afortunadamente las leyes laborales (jodidas pero ahí están) nos defienden.

Y una vez más la sabiduría popular se hace ver "El valiente dura hasta que el cobarde quiere".

*Disfrutando del primer domingo que tengo en paz desde que empecé a trabajar*


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