sábado, 10 de diciembre de 2016

LOS CAMBIOS DRÁSTICOS DE SIEMPRE

Hoy fue mi último día en el trabajo, me pagaron mi finiquito completo y nunca más volveré a ver a ese señor que cree que sus empleados son sus siervos y tienen que correr a recibirlo, ponerle una alfombra y que dispone de ellos y su tiempo en todo momento.

Hoy también es el día en el que se recuerdan los Derechos Humanos, así que me dije: "si este señor viene a chingar el último día lo voy a mandar a la verga". Pero, afortunadamente, no pasó, logré salir de ahí sin verlo y desaparecer sin un enfrentamiento.

¿Qué aprendí de mi trabajo? Aprendí que hay personas que no quieren darse por enteradas de los derechos de los demás, aprendí que se puede tener 60 años y no haber aprendido nada en la vida: hacer amigos, relacionarse con los demás, respetar a los demás, nada de nada. Aprendí que la manipulación familiar puede llegar a grados superlativos y que las personas que deciden negar la realidad, mientras tengan dinero, lo pueden hacer.

De cosas buenas aprendí: Que soy una excelente Godinez (quién lo diría) y que el trabajo de maestra siempre será más pesado que cualquier otro. Triste pero cierto: aún con mi jefe nefasto, sus locuras y abusos, el magisterio es mucho más difícil, cansado, e igualmente. mal pagado.

Y aún hay más cambios, porque mi vida siempre está en movimiento. Me mudo de ciudad, una vez más. Desde que llegué a León, hace casi cuatro años, traté de irme. De todas las ciudades en las que he vivido es la que menos me ha gustado (de eso hablaré en otras entradas). El año pasado me fui a Guadalajara pero tuve que volver porque no encontré empleo de lo que yo buscaba y me estanqué en un trabajo mediocre. A principio de año traté de mudarme a San Francisco del Rincón, un municipio aledaño a León y tampoco se pudo. Y bueno, cuando ya estaba resignada a quedarme aquí, aunque nunca me ha gustado, las circunstancias cambiaron y ahora sí, por fin me voy de León.

Voy a extrañar a mis amig@s, pero como a tod@s las amistades que tengo en diferentes partes del país, volveré a visitarl@s. De entrada podré venir cada mes, así que eso no me preocupa. Además con la vida ajetreada de adultos que tenemos, no nos veíamos mucho, por lo que calculo que seguiremos viéndonos lo mismo que antes.

¿Qué me preocupa del futuro? Por ahora nada, necesito un largo descanso de León, del trabajo que me absorbió mucho, sobre todo emocionalmente;  de este año 2016 que en muchos aspectos fue un año nefastísimo para mí. Así que primero repondré energías y luego retomaré la vida.

Mi título siguen sin enviármelo. pero ahora ya tendré tiempo y asesoría para poder meter mi demanda a la SEP de N.L. Mientras tanto ya idearé qué hacer. Por ahora disfruto los privilegios que la vida me da: unos padres que siempre se preocupan por mí, un lugar dónde puedo descansar de este año, la tranquilidad de poder tomarme un mes de vacaciones en lo que ordeno mis ideas y repongo energías.

Adiós León, aprendí muchísimo de tu gente y tus calles angostas y feas. Voy a extrañar tu clima delicioso y los mercaditos en todas partes. Fuera de eso, siempre te he querido decir adiós.

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