jueves, 15 de diciembre de 2016

Establecerme VS aceptar mi caos

Desde hace cuatro años, aproximadamente, mi meta ha sido establecerme. Y con establecerme me refiero a vivir en la misma ciudad, durar en los trabajos mínimo dos años, etc. etc. 

Las cosas no me han salido como esperaba desde entonces. Logré terminar mi carrera pero por problemas internos en mi Universidad, aún no me mandan mi título, y aunque lo mandaran, estoy justo en la peor época histórica de mi país para comenzar ejercer en el magisterio.

He logrado conseguir algunos trabajos relativamente estables, pero por diversos motivos los he dejado antes de cumplir el año. La frustración y la certeza de que soy una típica millenial me empezó a angustiar. "Debo establecerme, debo ser una adulta "normal", debo dejar de ser la millenial que no dura en los empleos....

Con eso en mente toleré muchísimos abusos laborales de parte de mi ex jefe: firmé una renuncia al mismo tiempo que mi contrato, trabajé sin seguro médico, acepté un sueldo muy bajo por un trabajo muy demandante y lo peor tuve que aguantar a mi jefe que es la persona más ególatra, falta de empatía y a quién menos le importan los derechos humanos básicos de los demás que he conocido. Todo sea por "establecerme" y ser una adulta "normal".

Y me molesta mucho que me digan "Busca en lo tuyo" ¿Creen que no he buscado?. Para empezar en todos los posibles "buenos" empleos de maestra me piden título que aún no recibo. La cuestión magisterial en México está en su peor momento. Hasta que tenga mi título puedo intentar entrar a algún puesto sindicalizado y, aunque tienen buenas prestaciones, no es el sueldazo que tod@s creen. Además de lo que implica en nuestro país pertenecer a un sindicato (hablo de venta de votos, presión para apoyar causas injustas y politiquería). No digo que no voy a intentar entrar cuando tenga mi título, digo todos los contras que eso conlleva.

Finalmente, en mi afán por "establecerme" tuve una crisis ya que mi jefe cada día quería pisar más mis derechos laborales: me hablaba en mis días libres, me presionó a darle mi número de casa, me presionó a decirle dónde vivía y me hacía quedarme horas extras sin ser necesario. Así que fui a parar a terapia otra vez. El dilema que fui a trabajar fue el siguiente: "Tengo que quedarme a trabajar en un trabajo mal pagado y con un jefe detestable porque quiero ser una adulta normal" y fue ahí donde encontré varias preguntas, que no respuestas, que me hicieron replantearme mi situación.

¿Y si no soy una adulta normal? ¿Y si realmente soy nómada? ¿Y sí mi caos es parte de mi personalidad? ¿Y si realmente la vida "establecida" no es para mí? ¿Será que vivir en un sólo sitio por 10 años y no cambiarme de empleo son mis metas o son las metas que yo pienso que debo seguir porque es lo que socialmente creo que es normal?

Finalmente mi jefe trató de abusar más: dijo que me haría un contrato en el que yo no pudiera decirle las frases "no", "no sé" y "se lo dije", se molestó porque le reclamé todas las horas extras que me había pedido y porque un día mi respuesta no fue la que esperaba,  entre otras estupideces y lo que hice fue renunciar. Al renunciar ya no tengo la posibilidad de quedarme en esta ciudad y estoy desempleada.

Y volvió a mí el trabajo que hice en terapia ¿Realmente soy una persona que quiere esa "estabilidad"? ¿Realmente es tan malo no poder vivir sola? Una amiga me dijo "Ahora tus padres te ayudan, luego te va a tocar a ti ayudarlos, tú eres la hija que está más cercana a ellos". Y eso me hizo sentir bien, es cierto: Por desgracia no me encuentro en condiciones en las que pueda vivir sola con mi hijo, así que es hora de aceptarlo.

Vivo con mis padres, no es lo que yo quería, pero eso es lo que tengo. He intentado varias veces salir, no lo conseguí, al menos lo intenté, es hora de aceptarlo y en vez de luchar contra lo que, en este momento, no puede ser, tomar lo mejor de lo que sí es.

¿Soy una persona caótica? Sí ¿Tengo una vida caótica? Sí ¿Realmente es tan malo? No lo creo, veré cómo navegar en mi caos y sacarle el mejor provecho. Un nuevo lugar para vivir, un tiempo de sosiego, nueva metas, nueva gente, nuevo todo. Haré lo que mejor sé hacer y lo que quizá, después de todo, no es un error: reinventarme, cambiar, mudarme, comenzar, otra vez.

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