jueves, 12 de enero de 2017

SERVICIO POSTAL



El cartero cibernético me devolvió mis cartas, primero pensé que había errado el domicilio, pero después, el mismo cartero me trajo una misiva escueta, escrita a las carreras y con intenciones de ser educada y no herir, pero con obvios fallos en el mensaje. Decía  lo siguiente “Estimada M. no reconozco su nombre ni su dirección me parece conocida. Tampoco recuerdo historias de caminatas, fiestas con guitarras, ni las calles ni ciudades que me menciona. Por favor deje de enviarme cartas todas las semanas ya que me están causando problemas y me encuentro muy ocupado para leerlas.  Atte. La persona que alguna vez fui pero ya no soy”. El cartero cibernético hoy pasó y me saludó desde la verja: “Buenos días, ya no le han llegado cartas”. Le sonrío y le contesto “No, es que ya dejé de escribir”.

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