viernes, 12 de mayo de 2017

1999


Son las 5:30 A.M. escucho los pasos de mi madre acercarse a la puerta, la abre, prende la luz del cuarto y me dice que es hora de levantarme. Yo ya estoy despierta desde hace horas, siempre he tenido insomnio y mi madre nunca se ha enterado, yo culpo al ruido de los grillos, siempre hay grillos, demasiados. He pasado casi toda la noche escuchando la radio a escondidas. Me levanto muy cansada y hago lo que me toca: tender la cama, bañarme, desayunar, caminar hacia la avenida y tomar el trolebús.

En el Colegio me topo con el chico que me gusta pero no lo saludo porque soy demasiado tímida, sin embargo siempre me siento cerca de él.  Me gusta porque es muy tranquilo, lo conozco desde 4to año de Primaria y nunca lo he visto enojarse, también me gusta porque es el único que puede competir conmigo en calificaciones.

Tengo la certeza de caerle mal a gran parte de mi grupo especialmente por no apoyar las ideas que tienen para los días especiales: venir en pijama, intercambio de boxers, intercambio de tazas, intercambio de almohadas, rentar una película, etc. pero es que yo prefiero salir temprano que hacer todas esas actividades, como sé que no soy del agrado de la mayoría procuro estar callada. La verdad es que la Secundaria no me gusta: no me gustan los maestros y sus sermones, no me gustan mis compañeros y sus pláticas sexuales, no me gustan los chismes de las chicas. Aún no sé qué significa la palabra misantropía pero con el tiempo lo haré.

Entra un chico nuevo, no sé cómo se volvió mi amigo ya que él es muy popular: muchas quieren salir con él y todos lo quieren en su equipo de futbol o basquet. Siempre estamos riendo: de las historias locas que cuenta la maestra de Religión, en la clase de Arte hasta que la maestra nos separa, en los honores a la bandera hasta que castigan a alguno de los dos parándolo frente a todo el Colegio. Muchos creen que me gusta, pero no es así, es mi mejor amigo porque a él no le molesta lo que digo, además los dos vemos Dragon Ball y Le Temes a la Oscuridad, nadie más sabe que vemos esas cosas de niños. Nos hemos escapado para ir al cine, vamos al otro lado de la ciudad pero alguien le dijo al director y cuando volvemos al Colegio nuestros padres y el director nos están esperando. Sabemos que la que nos delató es una compañera que está enamorada de él, creemos que lo hizo por celos.
Varios compañeros se ponen de acuerdo para ir a la pista de hielo, mi mejor amigo me invita y yo sólo acepto porque va el chico que me gusta. Logro platicar con él, es muy amable y patinamos juntos. Pero en algún momento, termino pensando que preferiría estar en mi casa. No me siento cómoda con tantas personas y no puedo seguir las pláticas en grupo porque yo no tengo MTV, ni internet y casi no veo películas. A pesar de eso mi amigo no se avergüenza de mí y me acompaña a casa.

Mi amigo se muda de ciudad y yo me quedo sola otra vez. Pero parece ser que todo va mejorando: el chico que me gusta me habla por teléfono varias veces a la semana y comienza a sentarse junto a mí.  También me eligen para ir al concurso de Ortografía. El día del concurso es el mismo día que mi salón va al Museo de Cera pero no me interesa, ya conozco el museo y estoy más entusiasmada por el concurso. Esa tarde alguien me habla por teléfono para decirme que el chico que me gusta se besó con la misma compañera que nos delató a mi mejor amigo y a mí cuando fuimos al cine. Y entonces me doy cuenta de que nada va bien como yo creía.

Siento que los odio a todos: Lo odio a él ¿por qué me habla por teléfono, se sienta junto a mí y me da una tarjeta en mi cumpleaños para luego irse a besar con otra el único día que yo no estoy ahí? Odio a la compañera con quién se besó ¿Por qué siempre se anda inmiscuyendo en mis asuntos? Odio a todo mi grupo de adolescentes calientes que sólo hablan de Matrix, de Austin Powers, de Back Street Boys y de Britney Spears, que sólo piensan toquetearse después de la clase de Educación Física, que sólo hablan de sus patinetas, de brake dance, de maquillaje y de revistas.


Los siguientes días evito al chico, finalmente, en la clase de Mecanografía se sienta junto a mí y me pregunta algo, yo no le contesto y me cambio de lugar, él no vuelve a intentarlo. Dejo de hablar no sólo con él, sino con todos. Afortunadamente faltan tres días para que termine el ciclo escolar. No asisto a la graduación, nadie pregunta por mí y yo tampoco vuelvo a saber nada de ellos. 

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